Convivir con la menstruación naturalmente

La menstruación  es un periodo del mes , en que cada mujer lo vive de diferentes maneras.

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Algunas lo sufren, otras lo ocultan, otras se avergüenzan y algunas lo disfrutan. En mi caso, mi «periodo» cambió mucho después de nacer mi hijo; era una de esas afortunadas de periodos cortos, sin molestias y con muy poco flujo. Hoy a cambiado a lo opuesto.Independientemente de esto, y como cada vez trato de actuar consecuentemente a mis pensamientos. En la historia de la humanidad , nuestra menstruación ha dado origen a inumerables mitos sobre nosotras:

Creencias similares sobre la malignidad de la sangre menstrual se difundieron ampliamente en Europa durante el siglo XIII. Se creía que impedía germinar los cereales y agriaba los mostos; también era capaz de empañar los espejos, embotar las navajas, hacer que el hierro fuera atacado por el orín, que los objetos de bronce se ennegrecieran, y además tenía la propiedad de disolver la cola de betún.
La proximidad de la reglante haría que se estropeara la masa del pan, que no se ligara la pasta de buñuelos y rosquillas, que creciera el hollín en las calderas, que se marchitaran las flores y que huyeran las abejas de las colmenas. Además, era convencimiento general que los enfermos empeorarían si se les acercaba una mujer reglante.
Por el contacto directo con la sangre podrían morir las plantas y los árboles perderían sus frutos, además, si los perros la lamían contraerían la rabia con toda seguridad.
En España, especialmente, era creencia muy extendida que la mujer durante la regla era capaz de provocar con sus ojos acciones maléficas por infección; en Argamasilla de Alba y otros pueblos castellanos era habitual pensar que si una mujer menstruante miraba o tocaba a un niño, le produciría el «Mal de Ojo».
El supuesto efecto pernicioso de la sangre menstrual llevó indefectiblemente a los europeos a establecer también una serie de prohibiciones y prescripciones sociales que afectaban directamente a las mujeres reglantes. Sin necesidad de extendernos más, diremos que en el Concilio de Nicea se prohibió la entrada en las iglesias a las mujeres que estuvieran reglando.
También llegaron a desarrollarse toda una serie de complejas supersticiones alrededor de este tema. En Alemania se creyó hasta el siglo XVIII que un pelo del pubis de una mujer reglante mezclado con su sangre menstrual, si se dejaba en un estercolero, al cabo de un año se convertiría en una serpiente o daría lugar a la aparición de animales dañinos y venenosos. También era común creer que si los niños eran engendrados durante el período de la regla serían pelirrojos, viciosos por naturaleza y con alto riesgo de verse afectados por la lepra; para otras personas, los hijos concebidos durante la regla serían deformes y monstruosos, mientras que las niñas serían estériles al no tener nunca sus periodos.
Las supersticiones sobre la regla se han extendido y adaptado a los tiempos de forma constante. Los espiritistas clásicos de finales del siglo XIX y principios del XX también decían que se impedía el fenómeno de las mesas giratorias si alguna mujer menstruante estaba incluida en el círculo mediúmnico.
Todavía en la actualidad perdura la creencia de que las mujeres que están menstruando no deben tocar las plantas pues podrían marchitarse o que durante la regla no se debe hacer salsa mahonesa o allioli pues se cortaría y se estropearía; incluso hay quien piensa que las mujeres menstruantes, por bien de su salud, no deben lavarse la cabeza ni tomar alimentos o bebidas frías mientras les dure la hemorragia…

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Solo queda reirse de la ignorancia y el «tabú» que rodea algo tan natural.

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Remedios naturales para el dolor mestrual y la ovulación:

  • Diluir en 1 cucharada de aceite de oliva 15 gotas de aceite esencial de Salvia Romana, calentar frotando entre las manos y dar masajes circulares por la zona del vientre y la espalada baja.
  • Masaje en la zona con aceite esencial de geranio.
  • Infusión de canela
  • Infusión de caléndula o perejíl (para regularizar ciclos), el perejíl se recomienda en bajas dosis por su toxicidad.
  • Calor local, ojalá una bolsa de semillas de salvado
  • Infusión de Ortiga, para reponer fuerzas y hierro
  • Infusión de Milenrrama, tanto para antes, durante y la menopausia.
  • Infusión de «pelos» de Maíz, ideal para la hinchazón
  • Infusión de Ajenjo, pero con precaución por su toxicidad.
  • Infusión de Manzanilla, antiespasmódica
  • Infusión de Hiperico o gotas, para el ánimo
  • Infusión de Valeriana, para el ánimo

He estado buscando alternativas ecológicas para lidiar con el sangrado. Porque la «regla» es algo natural, pero las compresas y los tampones no lo son tanto.

Muchas mujeres ya no podrían imaginar su vida sin compresas, tampones y salvaslips de usar y tirar. Sin duda resultan productos muy cómodos, pero las extraordinarias campañas de publicidad realizadas por las marcas —las poderosas Procter & Gamble, Johnson & Johnson y otras— han ayudado mucho a que parezcan tan imprescindibles. Se estima que una mujer utiliza 17.000 compresas y tampones a lo largo de su etapa fértil. Es difícil imaginar un negocio más redondo. El problema es que no están libres de riesgos para la salud y para el entorno.
Las compresas contienen celulosa y fibras de algodón que se blanquean con la ayuda de sustancias que acaban contaminando las aguas. Se utilizan porque el producto tiene que ofrecer un color blanco inmaculado que transmita la sensación de pureza e higiene a las consumidoras, según los fabricantes. El blanqueado también sirve para que la compresa sea más fina, porque se elimina la lignina que forma parte de las fibras de celulosa.
Por otra parte, el algodón utilizado en la compresa ha necesitado de grandes cantidades de plaguicidas en su cultivo. Otro inconveniente ecológico es que incorporan láminas de polietileno o polipropileno —tipos de plástico de difícil reciclado— que vinculan las compresas con la sucia industria del petróleo.

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De los salvaslips cabe hacer las mismas objeciones ambientales. Lo que está claro es que no son tan necesarios como las compresas. Aunque las mujeres crean haber superado el tabú sobre la menstruación, que la relaciona con algo sucio y enfermizo, lo cierto es que pervive en forma de prevención exagerada. ¿Por qué después de la menstruación y la compresa se tiene que usar un salvaslip? ¿Por qué no existe un producto similar para los hombres en forma de embudo y que se pegue a los calzoncillos? En realidad la versión masculina ya existe, pero se dirige a las personas que realmente sufren incontinencia, un problema que en las mujeres debe ser crónico y general, dado el volumen de ventas de los salvaslips.

En cuanto a los tampones, la opción preferida por la mayoría de las mujeres, tienen desventajas ecológicas similares a las compresas: las sustancias contaminantes utilizadas para blanquear —y limpiar de gérmenes— las fibras de algodón y de rayón, y los aplicadores de plástico no reciclable. Por otra parte, a algunas mujeres no les agrada que los tampones dejen fibras dentro de la vagina ni que la reseque. Además, aunque se producen muy pocos casos, los tampones pueden causar el “síndrome de shock tóxico”, una infección que puede resultar letal. Se calcula que cada mujer utiliza alrededor de 17.000 compresas desechables y tampones a lo largo de su etapa fértil. Por no hablar de protege slips… Multiplíquese por la de mujeres en el mundo que las usan y la cifra da algo de miedo. Además de la contaminación ambiental que generan como desecho, hay que sumarle el impacto de su proceso de fabricación y los efectos nocivos que, como el síndrome de shock tóxico(SST), puede tener su uso reiterado durante décadas.

Problemas de compresas y tampones: el cultivo del algodón con que están hechos requiere, como ya advertimos anteriormente, de cantidades enormes de pesticidas, y no está claro hasta qué punto su presencia acaba en las compresas y tampones;

Existen teorias que relacionan el uso de las compresas y los tampones con el aumento de enfermedades reproductivas (infertilidad, hongos, cancer…).

Pero el periodo lo tenemos igual!!, asi que me puse a investigar alternativas y encontré!

  • Compresas biodegradables: Genial ! me dije a mi misma, estan hechas con algodón organico, sin plástico, son absorventes, no blanqueadas y ademas biodegradables!!, directo a la compostera me dije, hasta que vi el precio. Casi 3 veces mas caras!, un lujo solo para algunas.
  • Compresas de tela (lavables): Al principio esta opción me pareció un poco inviable, me llené de dudas como ¿absorveran?, ¿Saldrán las manchas?, ¿me daran calor?, ¿como me cambio si estoy fuera de casa?. Debo confesarles que aún no respondo todas, pero he hablado con mujeres que las utilizan y estan encantadas!!. Principalmente estan hechas de algodón, bambu o fibra de soya, tiene un interior absorvente y existen con alas o sin, incluso hay diferentes tamaños (salva slip, normal y noche), después de usarlas se lavan con agua fría y después un rato en remojo (recominedo agua con bicarbonato para no estropear los tejidos) , esa agua es geníal para regar!!. No quiero sonar muy loca , pero devolvemos muchos nutrientes a la tierra al regar con esta agua del remojo. Y por ultimo las puedes lavar en la lavadora con el resto de la ropa ( o a mano). Las podéis hacer vosotras, el patrón aqui.
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  • Copa menstrual:La copa menstrual es una pieza de silicona medica hipoalergénica con forma de campana que se introduce en la vagina para contener el flujo. Hoy tengo que morderme la lengua, cuando la ví por primera vez dije, «esto lo tiene que haber inventado un hombre», jajajaj. Porque realmente mi primera impresión fue de total rechazo a la idea de colocar algo al interior de mi vagina para contener. Debo decirles que estoy encantada!!. Al principio es raro y una lo «siente» todo el rato, pero según te acostumbras te preguntas porque no lo has hecho antes.

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Yo combino las compresas lavables con la copa, hay que realizar una inversión no menor al principio pero a la larga las amortizas y ahorras con creces.

Si entendemos a la menstruación como una oportunidad para alimentarnos mejor, para prestarnos atención especial y amorosa, para unirnos como mujeres y con nuestras raíces femeninas, a aprender y explotar esta etapa tan maravillosa, entonces podremos sentirnos saludables y plenas en muchos sentidos. Este puede ser un buen inicio en el entendimiento consiente y respetuoso de la sexualidad, podremos vivir de una manera más bella el embarazo, la maternidad y la menopausia, que en el contexto actual se han venido desvirtuando.La menstruación es parte de ser mujer, vivamosla con plenitud, armonía y respeto hacia nuestro cuerpo y el medio ambiente.

Fuentes: TreehugerJan Andrea

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