Los purines de la discordia

Pues porque gran parte de los purines se generan en las concretas zonas dedicadas a la ganadería intensiva, lejos de los campos donde convendrían, y porque vemos el abonado con purines como una práctica anticuada y desagradable.

En Catalunya desbordamos de purines. Pero andamos cortos de nitrógeno agrícola. Es una paradoja, porque los purines contienen mucho nitrógeno. Cada año, el agro catalán necesita unas 173.000 toneladas de nitrógeno. La ganadería acumula unas 100.000 en el estiércol que genera. Equivale ello a decir que, devolviéndolo por entero al campo, aún nos faltarían más de 70.000 toneladas anuales de nitrógeno. ¿Por qué importamos nitrógeno inorgánico, pues, si nos sobran purines?

Pues porque gran parte de los purines se generan en las concretas zonas dedicadas a la ganadería intensiva, lejos de los campos donde convendrían, y porque vemos el abonado con purines como una práctica anticuada y desagradable. Así que tenemos dos problemas donde podríamos tener una solución cruzada: ahorro en la compra de nitrógeno orgánico y eliminación natural de los purines que contaminan las aguas o apestan donde se acumulan en exceso.

En 2005 se creó el Consorci de Gestió de la Fertilització Agrària de Catalunya (Gesfer), participado por administración pública y asociaciones agrícolas y ganaderas. Hay un antes y un después del Gesfer. Pero algunos aún desconfían de los purines del vecino ganadero (ven el olor más que en el nitrógeno) y sólo con mentar los purines el ambientalismo se alarma. El caso es que andamos cortos de nitrógeno mientras que en el tan denostado estiércol está gran parte del que nos falta.

Son contradicciones de la insostenibilidad. La adopción de una estrategia sostenibilista nos permitiría atar todos estos cabos sueltos que ahora andan interfiriéndose los unos a los otros. Haciendo de la necesidad virtud, habría que deshidratar in situ, a pie de granja, y convertir los purines en nitrógeno semiconcentrado, desacoplado del aspecto de estiércol y fácilmente transportable. Y, finalmente, habría que aplicarlo en la justa medida y en el momento oportuno. Una solución factible para un problema serio. Urge avanzar en esa dirección.

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Vía: El Periódico de Catalunya.

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3 comentarios en “Los purines de la discordia”

  1. El problema del abonado con purines es que al estar tan diluído, se filtra en el terreno y llega a los acuíferos, contaminándolos y acabando con la vida de los arroyos.
    Y los terrenos están saturados de nitrógeno.
    Lo veo a diario en el valle donde vivo, en Cantabria.
    La solución no está en los abonos químicos, sino en ofrecer una alternativa a los ganaderos, que no saben qué hacer con los purines, salvo “regar” con ellos los prados.
    Por supuesto, el cambio de paradigma ganadero, pasando de intensivo a extensivo, sería la solución definitiva, pero… ¡Vete tú a venderles esa moto a los “fabricantes” de leche, obsesionados con el “más y más”, en vez de con “mejor y mejor”!

  2. ¡Que contradicciones!, frecuentemente no valoramos lo que tenemos, porque los agricultores de Extremadura compramos los pruines (hay poca ganadería intensiva), y los pagamos caros os lo aseguro, tanto como el abono químico. Quizás por eso los valoramos bastante más. Sabemos que es lo mejor para la tierra. ¡lastima!

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